

Especial Puentes

Salida desde el aeropuerto de Madrid Barajas en el vuelo directo de Lufthansa con destino a Frankfurt. Llegada donde nuestro autocar nos espera para llevarnos hasta Heidelberg. Al llegar, nos adentramos a pie en su casco antiguo, ese entramado de callejuelas con siglos de historia que parece detenido en el tiempo. La ruta sube poco a poco hasta el Castillo de Heidelberg, la gran joya de la ciudad y una de las visitas más fotografiadas de Alemania. Desde lo alto, el valle y el río Neckar se despliegan ante nosotros, regalándonos una de esas vistas que merece la pena guardar en la memoria.
El castillo mezcla estilos renacentistas y barrocos, y guarda tesoros curiosos como el Gran Barril ,su famosa cuba gigante de vino y el Salón de los Reyes, además de un pequeño museo que cuenta su historia. Después de la visita, toca reponer fuerzas con un almuerzo en un restaurante local, y luego queda tiempo libre para perderse por el centro: calles decoradas, ambiente navideño y los típicos puestecitos de los mercadillos esperando a ser descubiertos. Cuando llegue la hora, retomamos el camino hacia Friburgo, donde pasaremos la noche.


Desayuno en el hotel. La mañana arranca con un paseo por Friburgo, la capital de la Selva Negra. Sus calles antiguas guardan siglos de historia, y entre los edificios que más llaman la atención está su famosa Universidad, donde llegó a estudiar Erasmo de Rotterdam. Pero el verdadero protagonista del recorrido es la Catedral, que se alza imponente sobre la Münsterplatz (la veremos por fuera). Está considerada una de las construcciones góticas más bonitas de todo el país, y en su torre octogonal guarda una curiosidad: una campana de cinco toneladas que lleva sonando desde el año 1258. Terminada la visita, el resto de la mañana es para disfrutarlo a tu manera, y qué mejor forma que perdiéndote por su Mercado de Navidad, el más grande de toda la Selva Negra. Con más de 130 casetas repartidas entre la Münsterplatz, la Franziskaner Straße, la Rathausplatz y la animada Kaiser-Joseph Straße, hay mercadillo para rato. Aromas a vino caliente, luces por todas partes y ese ambiente que solo se vive en la Alemania navideña. Cuando termine el tiempo libre, traslado al hotel para pasar la noche.
