Desayuno en el hotel. Tras el desayuno, ponemos rumbo al mercado sobre la vía del tren, conocido como Talad Rom Hup, situado a unos 80 km de distancia. Se trata de un mercado genuinamente local, frecuentado a diario por los vecinos de la provincia para hacer sus compras habituales. Lo curioso es que, hasta seis veces al día, la actividad se detiene en seco cuando el tren cruza literalmente por en medio del mercado. Si coincidimos con su paso, presenciaremos una estampa asombrosa: los propios comerciantes recogiendo sus puestos en cuestión de segundos para despejar la vía antes de volver a montarlo todo justo después. Pase o no el tren en ese momento, siempre merece la pena recorrer sus pasillos y descubrir la enorme variedad de productos del día a día que allí se venden.
Desde aquí continuamos otros 15 km hasta el mercado flotante de Damnoen Saduak, posiblemente el más conocido y fotografiado de todo el país, esa imagen que tantas veces hemos visto en folletos y guías de viaje. Allí nos espera un paseo en barca, incluido en la visita, para recorrer sus canales repletos de vendedores. Sobre la 13h estaremos de regreso en el hotel, con la tarde libre a nuestra disposición. Se incluye almuerzo en restaurante.
Retomamos la ruta hacia Kanchanaburi, a unos 100 km, para adentrarnos en uno de los capítulos más duros de la historia reciente de Tailandia: el célebre Puente sobre el Río Kwai. Completaremos la visita con el museo y el cementerio dedicados a la Segunda Guerra Mundial, en memoria de los miles de prisioneros aliados que murieron forzados a trabajar, bajo mando japonés, en la construcción de la vía férrea destinada a abastecer de suministros al frente de Birmania. Alojamiento.