Desayuno en el hotel . Tras el desayuno, pondremos rumbo a Talad Rom Huup, más conocido como el mercado sobre la vía del tren, situado a unos 80 km de distancia. Lo curioso de este lugar es que se trata de un mercado genuinamente local, al que los habitantes de la provincia acuden cada día para hacer su compra habitual, sin ningún artificio pensado para el turista. Lo que lo hace realmente especial es que, hasta seis veces al día, la actividad se detiene por completo cuando un tren atraviesa literalmente el mercado. Si coincidimos con su paso, seremos testigos de una escena tan rápida como surrealista: los propios vendedores recogiendo toldos y mercancía en cuestión de segundos para despejar la vía antes de que llegue el convoy. Y si el tren no llega a pasar durante nuestra visita, no hay de qué preocuparse: tendremos igualmente tiempo de sobra para curiosear entre los puestos y descubrir los productos que forman parte del día a día de la gente de la zona. Desde ahí, avanzaremos unos 15 km más hasta llegar al mercado flotante de Damnoen Saduak, probablemente la estampa más reconocible y fotografiada de todo el país, la que suele protagonizar las portadas de folletos y guías de viaje sobre Tailandia. Allí nos subiremos a una pequeña barca para recorrer sus canales, mientras los comerciantes se acercan remando entre risas para ofrecernos souvenirs, fruta fresca y platos típicos tailandeses. Almuerzo incluido en ruta.
La siguiente parada, ya a unos 100 km, será Kanchanaburi, donde nos espera uno de los lugares con más peso histórico del recorrido: el célebre Puente sobre el Río Kwai, junto a su museo y el cementerio dedicado a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Cuesta imaginarlo al contemplar hoy la serenidad del paisaje, pero durante la guerra miles de soldados aliados fueron sometidos a trabajos forzados bajo mando japonés para construir esta vía férrea, pensada para abastecer sus tropas en Birmania y, desde allí, intentar avanzar hacia la India, entonces bajo dominio británico. El hambre, los malos tratos y las enfermedades propias de la selva tropical se cobraron la vida de miles de aquellos trabajadores esclavizados. Alojamiento.